UNESCO: Poner fin a la impunidad de crímenes contra periodistas

Ambassador S. Fitzgerald Haney

San José, viernes 9 de octubre de 2015

Buenas tardes distinguidos conferencistas e invitados, damas y caballeros.

Me siento honrado y agradecido por estar con ustedes hoy. Me gustaría poder decir que estamos aquí para celebrar nuestro éxito, que hemos progresado significativamente hacia la protección de nuestros periodistas y medios de comunicación independientes.

Pero por supuesto, todos sabemos que ese no es el caso. Estamos aquí porque los periodistas de todo el mundo están bajo amenaza. Están siendo atacados y asesinados.

Como dijo el presidente Obama a principios de este año en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una prensa libre es con frecuencia el blanco de gobiernos que quieren evitar la verdad y líderes que desconfían de la capacidad que tienen los ciudadanos para tomar sus propias decisiones.

Y cuando nuestros periodistas son amenazados, cuando atacan nuestra capacidad para investigar y reportar las noticias, entonces nosotros como comunidad global dejamos de progresar. Empeoramos, no mejoramos. Dejamos de tomar nuestras nuestras propias decisiones. Tenemos menos derechos. Menos democracia. Menos libertad.

Por ellos todos y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de defender el verdadero periodismo y proteger de los riesgos a nuestros periodistas.

Me alegra especialmente que Costa Rica esté organizando esta discusión. La tradición en la protección de los derechos humanos y la libertad de expresión en Costa Rica es histórica y un modelo para la región. Espero que continúen proporcionando el ejemplo, experiencia y liderazgo que tan desesperadamente necesita la región.

Sin embargo, no podemos dar la libertad de prensa por sentada. La realidad es que la prensa tiene un gran poder, y puede fácilmente convertirse en el blanco de actores malintencionados. Incluso en países con fuertes tradiciones democráticas, individuos poderosos pueden actuar para silenciar a los periodistas que se atreven a decir algo que ellos no quieren escuchar, o exponer algo que ellos desean mantener oculto o en engaño público. Del mismo modo, el intento de restringir la libertad de prensa a través de la intervención del gobierno bajo la falsa bandera de fortalecer la democracia es la antítesis absoluta de la democracia.

Siempre debemos estar vigilantes ante las amenazas a la prensa en todas las naciones. Una amenaza contra un periodista es una amenaza contra todos nosotros, y por desgracia, no es necesario buscar demasiado lejos para ver ejemplos trágicos de periodistas bajo amenazas. En México, organizaciones del crimen organizado han atacado a periodistas inocentes que solo hacían su trabajo. En Venezuela, las detenciones arbitrarias del gobierno y el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y periodistas, y su interés en el cierre de medios de comunicación extranjeros e Internet, ponen en claro peligro los derechos humanos.

Estas amenazas son reales, están sucediendo ahora y requieren una vigilancia constante por parte de los profesionales de los medios de comunicación, organismos gubernamentales, sociedad civil y ciudadanos. Por esa razón me alegra ver a tantos expertos y profesionales experimentados y apasionados de todo el mundo juntos para examinar las formas en que protegemos a los periodistas y luchamos contra el clima de impunidad que protege a sus agresores.

Me complace que nuestra Embajada haya apoyados los viajes de varios de los oradores principales de la conferencia, incluyendo a representantes de la Organización de los Estados Americanos y el Centro para la Ley y la Democracia. Juntos, tienen décadas de experiencia como periodistas, juristas y expertos en derechos humanos. Confío en que sus pensamientos y puntos de vista han ayudado a enmarcar el diálogo en esta conferencia.

Con tantas mentes extraordinarias juntas en un solo lugar, estoy seguro de al terminar esta actividad finalizaremos con más sabiduría y mejor equipados para enfrentar las amenazas a los periodistas y la libertad de prensa que son muy comunes en todas las regiones del mundo. Para los periodistas de todo el mundo, estamos con ustedes.

Gracias.